![]()
Dos premios que nos recuerdan por qué empezamos: Intelitietar, premiado en Empresa Social 2026

Hay veces en las que llegan noticias que te obligan a parar unos segundos y pensar: “Espera… ¿esto está pasando de verdad?”
Hace unas semanas recibimos una invitación que nos hizo especial ilusión: Intelitietar había sido preseleccionado para la 15ª edición de los Premios Empresa Social.
La sorpresa ya era enorme.
Pero después vino una pregunta: ¿y ahora qué contamos?
Porque la realidad es que nosotros trabajamos cada día junto a empresas y entidades, creando contenido, estrategias y proyectos audiovisuales. Pero la memoria que presentamos no hablaba solo de eso.
Hablaba de una parte muy concreta de Intelitietar. Una parte que hacemos de forma totalmente altruista y que nace simplemente de algo que sentimos.
Hablaba de nuestra forma de mirar los pueblos.
De esas historias que pasan desapercibidas.
De vecinos que se convierten en protagonistas.
De comercios que forman parte de algo más grande.
De personas que se ponen delante de una cámara sin ser actores porque lo importante nunca ha sido actuar, sino contar algo real.
Hablaba también de inclusión, de colaboración y de personas que nos acompañan en el camino, como FAEMA La Adrada, con quienes compartimos experiencias y proyectos que nos recuerdan continuamente que las historias reales solo pueden contarse incluyendo a todas las personas que forman parte de ellas.
Preparamos esa memoria con muchísima ilusión. Con la sensación de estar enseñando una parte muy nuestra.
Y lo que vino después nos llenó de fuerzas.
Intelitietar fue reconocido con dos premios nacionales:
🏆 Mejor Acción Social en Redes Sociales
🏆 Mejor Proyecto Social para el Desarrollo Rural y la Dinamización Social
La verdad es que todavía cuesta escribirlo.
Porque más allá del reconocimiento, estos premios significan algo muy importante para nosotros: que aquello en lo que creemos tiene sentido.
Que utilizar las redes sociales para unir personas también tiene valor.
Que contar historias reales también genera impacto.
Y que trabajar por nuestros pueblos, por su gente y por su identidad merece la pena.
Pero si somos sinceros, sentimos que estos premios no son solo nuestros.
Son de cada vecino que un día dijo “venga, yo participo”.
De cada comercio que abrió sus puertas.
De cada persona que compartió una historia.
De cada usuario de FAEMA que decidió acompañarnos.
Y de toda la gente que sigue demostrando algo que nosotros tenemos clarísimo:
Los pueblos están llenos de vida.
Solo necesitaban que alguien los contara.
