Cuando un cliente deja de ser cliente

Hay algo que va un paso más allá de las sinergias, de las estrategias o de las reuniones para hablar de contenidos. Porque sí, las redes sociales son parte de nuestro trabajo… pero las personas siempre terminan siendo lo importante.

Y aquí aparece Capi.

Con él hemos cruzado una línea distinta.

Porque una cosa es trabajar con alguien con quien conectas profesionalmente.

Y otra muy diferente es trabajar con alguien a quien entiendes, con quien compartes ideas sin necesidad de explicar demasiado, con quien una reunión puede acabar en una conversación de una hora que ya no tiene nada que ver con trabajo.

Y eso es lo bonito.

Porque cuando trabajas con alguien a quien puedes llamar amigo, pasan cosas curiosas.

Las grabaciones dejan de sentirse como trabajo.

Las ideas aparecen casi sin buscarlas.

Las bromas terminan convirtiéndose en vídeos.

Y los vídeos terminan contando algo que es mucho más grande que un producto o una publicación.

Con Capi hemos grabado momentos que la gente ve en redes y piensa: «Qué natural queda».

Y quizá el secreto está precisamente ahí.

No lo actuamos.

Porque cuando existe confianza, las cámaras dejan de estorbar.

Creemos que muchas veces se habla de relaciones profesionales, networking o colaboraciones estratégicas.

Pero pocas veces se habla de algo más sencillo:

De trabajar con gente con la que estarías igual aunque no hubiese una cámara delante.

Y probablemente esa sea una de las cosas más bonitas que nos está regalando Intelitietar.

Empezamos queriendo contar historias.

Y por el camino nos hemos encontrado personas que han acabado formando parte de la nuestra.

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